La dialogía –propuesta por el lingüista y crítico literario ruso Mijaíl Bajtín hace casi un siglo–, es una categoría literaria y filosófica que sirve para analizar el intercambio entre dos voces (autor-lector/ texto-contexto), o entre un texto y otros textos (intertextualidad literaria).
Bajtín proponía analizar la interacción textual diseccionando diálogos en contextos específicos según una secuencia temporal (cuando un texto alude o responde a otro precedente, por ejemplo). Y dado que los diálogos literarios se consideraban productos acabados, la polifonía de esas voces textuales presuponía una suerte de integración.
Con el tiempo, la binariedad propuesta por Bajtín se ha extendido a una multiplicidad de interlocutores derivando en un sistema polidialógico. En sus análisis de voces múltiples y simultáneas, la polidialogía contemporánea incluye agentes no humanos (algoritmos, inteligencia artificial) que al filtrar y generar contenido o al “leer” e interpretar identidades en sistemas de reconocimiento facial, se convierten
en interlocutores proactivos pulverizando la noción de antropocentrismo.
Gracias a la globodigitilización, los diálogos multitemporales y las conversaciones paralelas en decenas de idiomas y plataformas trascienden fronteras geográficas y culturales. En formatos híbridos y transmedia coexisten discursos hegemónicos y voces marginadas que buscan visibilizarse, algoritmos que privilegian ciertas ideologías y voces críticas que se sublevan, contenidos negacionistas y argumentos de ciencia probada.
Así, en un hilo de X (antes Twitter) un usuario debate con otros mientras un bot difunde desinformación y un algoritmo prioriza ciertos mensajes. Una polifonía de esta naturaleza, lejos de ser binaria, se transustancia en una red de interacciones superpuestas que discurre de lo humano a lo posthumano.
Dicho esto, puede concluirse que la polidialogía no niega la perspectiva dialógica clásica sino que emerge de ella, la expande y actualiza su legado al incorporar especificidades socioculturales y tecnológicas del siglo XXI que Bajtín no podría haber anticipado.
AH